El Cotillo es un pueblo pesquero. Eso, en la mesa, significa algo: el pescado no viene de lejos, los precios no son de ciudad turística y los locales de toda la vida siguen siendo mejores que los de diseño. La gastronomía aquí no es una atracción — es el ritmo natural del lugar.

La cocina canaria tiene pocos ingredientes y mucha honestidad. Papas arrugadas con mojo, pescado del día a la plancha, queso majorero, gofio. Sin salsas complicadas, sin presentaciones elaboradas. Lo que hay en el mar hoy es lo que comes hoy. Esa sencillez, bien ejecutada, es suficiente.

El Roque de los Pescadores, en Calle Mallorquín 2, frente a la playa del sur. Terraza con vistas al puerto y al Atlántico, paella para dos, pescado entero a la plancha, camarones. La pregunta al sentarse es siempre la misma: «¿qué pescado tienen hoy?» — y pedir eso, con papas arrugadas y mojo.Google Maps · Instagram

La Vaca Azul, en Calle Requena 9, en el muelle viejo. Más de treinta años con dos terrazas directamente sobre el agua. La referencia del pueblo para el pescado fresco: vieja, cherne, pulpo, lo que haya ese día. Sin pretensiones y con mucha tradición.Google Maps · Instagram

El Callao, en Calle Requena 6, en el muelle viejo. Terraza directamente sobre el dique, algunas mesas literalmente en el muelle. Tataki de atún, paella para dos, lapas, pescado local a la plancha — vieja, bocinero, morena. Uno de los sitios más bien situados del pueblo.Google Maps · Instagram

Piedra Alta, en lo alto del puerto, con las mejores vistas panorámicas de El Cotillo. Cocina de mar con alma majorera: pescado frito, pulpo, marisco fresco. Para cuando el sitio importa tanto como el plato.Google Maps · Instagram