El Castillo del Tostón lleva en pie desde 1742. Está en el centro mismo de El Cotillo, a pocos metros del puerto viejo — tan integrado en el paisaje del pueblo que muchos visitantes pasan delante sin detenerse. Vale la pena detenerse.

La torre fue construida por orden de la Corona española para defender la costa norte de Fuerteventura de los ataques de piratas berberiscos, que durante siglos asolaron los pueblos costeros de las islas. Es una torre de planta circular, de sillar volcánico, con un cuerpo bajo y una plataforma superior desde la que se dominaba el horizonte atlántico. La arquitectura es funcional y sin ornamento — cada piedra tiene una razón.

En el interior funciona hoy el Museo de Arte Contemporáneo de El Cotillo, con exposiciones temporales que rotan a lo largo del año. La entrada es gratuita. El espacio interior es pequeño pero está bien aprovechado, y la combinación de muros históricos con obra contemporánea funciona mejor de lo que cabría esperar.

Desde la plataforma superior se ven los dos puertos de El Cotillo — el viejo y el nuevo — y la línea de la costa hasta el faro del Tostón al norte. Es uno de los mejores puntos de vista del pueblo, y está a tres minutos a pie desde el apartamento.

Recomendamos visitarlo a primera hora de la mañana, cuando la luz entra directa y las piedras tienen ese color miel que la tarde ya no devuelve.